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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los Principios del Entrenamiento Deportivo



       Podemos definir el entrenamiento como un "proceso de constante adaptación de los sistemas orgánicos, a través de la aplicación sistemática de estímulos conocidos". O de manera resumida como "el conjunto de métodos que aplicados de una forma sistemática llevan a aumentar el nivel de competencia motriz".
         Para comprender por qué el entrenamiento modifica nuestro estado fisiológico y se produce una mejora de la condición física es necesario revisar varios aspectos que son determinantes:
- Las teorías que explican los fenómenos de adaptación del organismo a los esfuerzos.
- Los principios que rigen el entrenamiento.
- Los factores a tener en cuenta.
- La planificación.
         El proceso de desarrollo de la condición física tiene unos fundamentos científicos, de modo que no es posible incrementar las capacidades deportivas y obtener buenos resultados sin seguir unos principios básicos. "Un principio es una base o fundamento en el que se apoya una materia o área de conocimientos".
1) PRINCIPIO DE LA UNIDAD FUNCIONAL
         El organismo funciona como un todo indisoluble. Cada uno de los órganos y sistemas están interrelacionados con el otro. El proceso de entrenamiento debe prestar atención general a la evolución y desarrollo de los distintos sistemas (circulatorio, respiratorio, endocrino, de alimentación, de movimiento, etc.), de forma simultánea y paralela. Un fallo en cualquiera de los sistemas hace imposible la continuidad del entrenamiento. Observar y atender las señales que nos envía nuestro cuerpo es imprescindible (excesivo cansancio, enfermedad, falta de apetito, etc.)
2) PRINCIPIO DE LA MULTILATERALIDAD
         Si tenemos en cuenta el principio anterior, una correcta preparación tiene que abarcar los diferentes sistemas, las capacidades físicas básicas y buscar el equilibrio corporal en el entrenamiento. Está demostrado que una preparación multifacética y variada es necesaria en las personas que se están formando. Con ella se consiguen mejores resultados, ya que el deportista domina una mayor cantidad de movimientos y tiene un mayor dominio de sus conductas motrices. Por otra parte se compensan los desajustes que determinadas prácticas deportivas pueden generar (p. Ej. Deportes asimétricos como el tenis o el golf que desarrollan más una parte del cuerpo que otra).
3) PRINCIPIO DE LA CONTINUIDAD
         Para que el entrenamiento permita una mejora debe ser continuo. La experiencia y la fisiología del ejercicio han demostrado que todo esfuerzo que se interrumpe por un período prolongado, o es realizado sin continuidad, ni crea hábito ni entrena. Es decir, no se produce una mejora funcional al no haber adaptación. Se deben alternar de manera eficaz esfuerzos y descansos. Entrenar días alternos es un buen principio para personas no deportistas.
4) PRINCIPIO DE LA PROGRESIÓN
         Cuando un determinado estímulo es aplicado varias veces, el organismo se adapta a él y es necesario modificarlo y/o incrementarlo si queremos que se continúe la mejora progresiva de las posibilidades de rendimiento.
         Este aumento de la carga debe hacerse de forma gradual, siempre adaptándose al nuevo estado en que se encuentra el deportista. Por ejemplo en Resistencia se puede ir aumentando progresivamente el tiempo o la distancia de carrera, también el ritmo e ir más rápido. Si no se sigue una progresión coherente, no obtendremos beneficio alguno y el deportista se estancará.
5) PRINCIPIO DE LA RECUPERACIÓN.
         Los períodos de recuperación son esenciales, tanto en el transcurso de una sola sesión de entrenamiento como durante todo el año. El descanso, con la consiguiente relajación física y mental, deberá combinarse esmeradamente con dosis de ejercicio y recuperación.  Un alto estado de fatiga podrá provocar lesión, enfermedad o dolor físico.
         Además el descanso se puede mejorar utilizando métodos que ayudan en la recuperación del organismo como: baños, hidroterapia, saunas, masajes, etc.
6) PRINCIPIO DE LA INDIVIDUALIDAD
         Este principio está determinado porque cada persona tiene características completamente distintas, desde el punto de vista antropométrico, funcional, motor, psicológico, de adaptación, etc. Por tanto la capacidad de reacción del organismo es diferente y requiere que la aplicación de los esfuerzos, y de los medios a emplear, en el entrenamiento esté en relación con las peculiaridades individuales. Cada programa debe adecuarse a las costumbres, los gustos, las necesidades, aptitudes y metas de quien particularmente lo utiliza, a fin de obtener los máximos beneficios.
7) PRINCIPIO DE LA ESPECIFICIDAD
         Este principio se refiere a los deportistas ya formados. La preparación específica sólo se puede conseguir a través de ejercicios puramente específicos que permitan el dominio técnico de las diferentes especialidades y capacidades. El entrenamiento específico producirá efectos biológicos y adaptaciones al entrenamiento dentro del cuerpo, que serán únicos para la actividad realizada. Si se entrena la carrera se mejorará la carrera, si se levantan pesas será bueno en pesas…
8) PRINCIPIO DE LA PARTICIPACIÓN ACTIVA Y CONSCIENTE EN EL ENTRENAMIENTO
         Los deportistas deben saber lo que están haciendo, como lo están haciendo y para que lo están haciendo. Se debe contar con la iniciativa y responsabilidad por parte del deportista que para asumir las tareas que le corresponden y valorar su rendimiento.
9) PRINCIPIO DE LA PERIODIZACIÓN
         La periodización es la forma de estructurar y organizar el entrenamiento deportivo en un tiempo determinado, a través de períodos lógicos que comprenden las distintas fases del desarrollo de la preparación del deportista. En él se tienen en cuenta el número de entrenamientos semanales, la frecuencia de las cargas, los períodos de descanso, etc.

miércoles, 16 de mayo de 2012

LAS ZONAS DE TRABAJO DE LA RESISTENCIA

¿ Qué es la Resistencia Aerobia?:
       La resistencia aeróbica es la "capacidad  que permite realizar esfuerzos de intensidad media-baja durante un largo período de tiempo, manteniendo un equilibrio entre el suministro y el consumo de oxígeno". Si quieres disminuir el porcentaje de grasa en tu cuerpo necesitarás realizar esfuerzos de larga duración (más de 30 minutos) y de intensidad media-baja, con el fin de poner en funcionamiento esta vía aeróbica. Por ejemplo nadando, caminando o montando en bicicleta.
Características:
- 50% a 70% del Índice Cardíaco Máximo (ICM)
- Se obtiene la energía quemando substratos (glucosa, lípidos y proteínas) en presencia de oxígeno.
¿ Qué es la Resistencia Anaerobia?:
      La resistencia anaerobia es la "capacidad  que permite soportar o mantener un esfuerzo de intensidad elevada durante el mayor tiempo posible". Dada la intensidad del esfuerzo, el oxígeno respirado en ese momento no es suficiente para satisfacer las demandas energéticas. Podemos tener dos tipos de resistencia anaerobia:
2.1.- Resistencia anaerobia aláctica: es una vía automática que genera gran potencia en muy pocos segundos y cuya recuperación es rápida. Se utiliza en esfuerzos de mucha intensidad y poca duración como por ejemplo sprints, demarrajes,...
2.2.- Resistencia anaerobia láctica: dura más que la vía anterior aunque esta duración estará limitada por el aumento de la concentración de ácido láctico en la célula. Genera menos potencia y requiere un tiempo de recuperación más alto, pues es necesario ir eliminando ese ácido láctico del organismo. Necesitamos este tipo de resistencia para poder aguantar zonas de repechos (sube y baja) cuando la velocidad es elevada...
Características:
- 85% a 100% del ICM
-Se obtiene la energía utilizando ATP muscular, fosfocreatina (PC) o glucosa (sin presencia de O2)
Cuadro Resumen de la Resistencia
FC Basal
FC de Reposo
Resistencia Aerobia
Zona de Cambio
Resistencia Anaerobia
ICM
Antes de levantarse
Actividad normal sin ejercicio
Suave:
50% del ICM
Fuerte:
70% del ICM
70 a 85% del ICM
85 a 100% del ICM
220 menos la edad

           Para poder programar un trabajo de resistencia tenemos que tener en cuenta los siguientes aspectos:
1.- La FC (Frecuencia Cardíaca) de reposo: es decir, cúantas pulsaciones tengo sin movimiento y tumbado de cúbito supino (boca arriba). Para tener una estimación fiable de este parámetro te tomarás las pulsaciones durante una semana cinco minutos después de que suene el despertador (para suavizar la subida de pulsaciones producida al despertarse), tumbado sobre la cama y durante 15". Posteriormente realizas una media para tener un dato fiable.
2.- El Índice Cardíaco Máximo (ICM): es decir, el máximo número de pulsaciones que non deberíamos sobrepasar al realizar cualquier tipo de actividad física. Este índice esta representado mediante la siguiente ecuación: ICM= 220 - Edad y sus unidades son pulsaciones/minuto.
3.- La Intensidad Relativa: no todas  las actividades físicas se realizan a la misma intensidad. Algunas requieren un trabajo cardíaco mayor. El entrenamiento de una capacidad física consiste en regular esas “intensidades relativas” (porcentaje de la intensidad máxima representada por el ICM) de forma que según el objetivo del entrenamiento (ver cuadro resumen más arriba), se acercarán al 100% o no.
    Para calcular la intensidad relativa de un trabajo concreto necesitamos saber: las pulsaciones al final o durante la ejecución del mismo y las pulsaciones máximas (ICM).
      Si lo que queremos es averiguar a cuántas pulsaciones tenemos que trabajar para una intensidad determinada hay que tener en cuenta los siguientes datos: el porcentaje sobre la intensidad (ICM) a la que queremos trabajar (50%; 70%, 85%, ...) y nuestro IMC.
      A través de una regla de tres simple y directa podemos averiguar la respuesta adecuada en cada uno de los casos. Lo que ocurre cuando lo hacemos así es que no tenemos en cuenta las pulsaciones que tenemos en reposo, es decir, nosotros no partimos de cero pulsaciones por minuto cuando nos montamos en la bicicleta. Estas pulsaciones hay que tenerlas en cuenta porque aunque no estés haciendo "nada" las tienes. Para solucionar esto el científico finlandés Karvonen propuso la siguiente fórmula para calcular intensidades o pulsaciones relativas:

FC relativa= [(ICM – FC reposo) * % esfuerzo] + FC reposo
           
       Ejemplo para un hombre o mujer de 20 años y 70 pulsaciones en reposo que quiere trabajar al 60% de su frecuencia cardíaca máxima:
FC=[(200-70) * (60/100)] + 70 =>FC=(130 * 0,6) + 70 =>FC=78 + 70 =>FC= 148 pul/min.
 Si no tenemos en cuenta las pulsaciones en reposo la cuenta saldría así:
FC=(200 * 60) / 100 => FC=12000 /100 => FC= 120 pul/min.
Sí lo que queremos es calcular el porcentaje que representan unas determinadas pulsaciones haríamos de la siguiente forma con el mismo ejemplo de antes:
148=[(200-70) * (%/100)] + 70 =>148 - 70=[130 * (%/100)] =>78 /130=%/100 =>0,6 * 100= % => %= 60%